Procedimiento técnico
What to Prepare Before a First Consultation
Cómo medir la consistencia y fluidez de bálsamos lubricantes
Publicado el 14 de marzo de 2025
Tiempo de lectura: 6 min
La viscosidad es el parámetro más directo para evaluar la estabilidad física de un ungüento industrial. Cuando un bálsamo lubricante pierde consistencia, el comportamiento del producto en la herramienta de corte cambia por completo: la película protectora se vuelve irregular y la protección se degrada. Por eso, antes de aprobar un lote, medimos la viscosidad bajo condiciones controladas y comparamos los resultados contra una referencia interna.
Preparación de la muestra
La muestra se extrae del centro del envase, evitando la capa superficial que puede haber sufrido oxidación o pérdida de volátiles. Se acondiciona en un baño termostático a 25 °C durante al menos dos horas. Este paso no es negociable: una variación de tres grados en la temperatura de medición puede desplazar el resultado en más de un 15%.
Selección del husillo y condiciones de ensayo
Trabajamos con un viscosímetro rotacional de husillo cilíndrico. La elección del husillo depende del rango esperado de viscosidad: para ungüentos de consistencia media usamos el husillo R5, mientras que para formulaciones más densas optamos por el R6. La velocidad de rotación se fija en 20 rpm y se registra el valor estabilizado después de 30 segundos de giro continuo.
El criterio de aceptación interno establece una tolerancia de ±8% respecto al valor de referencia del lote patrón. Fuera de ese rango, la muestra se rechaza y se inicia una investigación de causa raíz.
Interpretación de resultados
Un descenso progresivo de la viscosidad en lotes sucesivos suele indicar problemas en la dispersión de los espesantes o una degradación del aceite base. También observamos la curva de flujo: si el material muestra tixotropía excesiva, la película protectora puede no recuperar su espesor a tiempo durante el uso intermitente de la herramienta.
El protocolo completo incluye tres réplicas por lote y un control de repetibilidad del equipo al inicio de cada jornada. Los resultados se registran en una ficha técnica que acompaña al informe de auditoría. De esta manera, el cliente dispone de un historial trazable de la consistencia de su producto a lo largo del tiempo.